“Y cuando termines de hacerle el amor, y ella se acomode sobre tu pecho como una niña... llénala de caricias y besos, rodéala con tus brazos, con ternura, con dulzura, mírala a los ojos y dile cuanto la amas, abrázala, apriétala dulcemente hacia tu pecho, porque ese es el momento exacto en el que dejas de poseerla, y empiezas a amarla...”
