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lunes, 3 de noviembre de 2014

Amistad...Amor...Despedida

Un día como cualquier otro, sin darse cuenta dejaron que su amistad se tornara amor, un amor apasionado, tierno lleno de dulzura, tantos detalles dejaron al descubierto que después de tantos años de amistad, ese amor había estado oculto a sus ojos y fue suficiente un beso para que aquel dejara su escondite. Se decían las palabras más bellas que el amor podía hacer nacer de ellos, cada minuto juntos era un regalo que ninguno de los dos desperdiciaba, sus miradas amorosas no fueron indiferentes a los demás. Eran tan evidentes sus sentimientos que cualquiera podría adivinarlos, cada uno tenia mil y una demostraciones de amor para con el otro. Algunas veces, creyéndose ocultos a las miradas de los demás, se entregaban a la dulce tarea de amarse. Pero como siempre el destino suele torcerse y hasta crear nudos en las vidas de los hombres; ellos no fueron inmunes a sus caprichos, y se vieron envueltos dentro de un verdadero drama. Aquel amor que los unía no se podía romper así nada mas, por mucho que les pudiese ocurrir, ya que ninguno estaba dispuesto a desprenderse de él, había momentos en el que una mirada bastaba para que rozaran el cielo, pero en otros un palabra bastaba para caer en la desesperanza. El, tierno y lleno de detalles para con ella tenia mucho que ofrecer, pero a pesar de ello tenia algo que lo apartaba. Ella dulce y amorosa con él, no solo tenia mucho que ofrecer, si no que lo daba, trataba de apegarse a su amor, pero sabia que tenia quizás mucho o poco que perder. El día de la despedida solo había lagrimas en sus ojos, lagrimas de amor mezcladas con dolor, ambos sabían que tenían que separarse, pero no sabían que hacer con su amor. Cómo podrían ocultarlo, acallarlo ¿cómo?. El camino recorrido por separado era lo mejor, era lo correcto; pero a quien le importa lo correcto. Aun así a ellos les quedaba la esperanza de que algún día se volverían a cruzar, y quizá, solo quizá las cosas serian diferentes. dedicado a dos personas que el amor unió, pero que por esas cosas de la vida no pudieron estar juntos. Y a pesar que no los nombro sabrán reconocerse entre líneas

viernes, 7 de junio de 2013

Dile que No Venga (Aun en proceso de un final)

Era una mañana fría del 9 junio, ya van unos meses (parece mentira cómo pasa el tiempo). Con mis veinte y nueve años, melancólico, aburrido, con mi mente quién sabe dónde, mientras se oía a lo lejos el parlotear de las enfermeras de oncología y mis dedos vagaban por la superficie de una tibia silla. Pensaba en muchas cosas (aunque mis cosas, la mayoría de las veces, giraban alrededor de mi no me gustaba compartirlas con nadie) En ese momento, se abrió la puerta de la consulta del Doctor y volví de las nubes nuevamente a mi Silla; salió una enfermera no me acuerdo cual era su nombre, pero si ella supiese que trazó mi camino por el resto de mis días... Miró hacia mi silla y dijo: - Joo joveen, pa paase y tome asiento en el Sofá. Su mirada no me había gustado y mucho menos su tono tembloroso de voz. Ingrese a la consulta y me senté en un gris sofá que estaba frente al escritorio del Doctor. - Hola, tranquilo no te pares. Se sentó a mi lado en esos momentos supe que algo ya andaba mal, cada vez que hablaba mis oídos se comenzaban como a una especie de nublar lo escuchaba de cada vez mas de lejos, mientras trataba de asimilar lo que escuchaba. Al salir de ahí yo, estaba aburrido, triste, (no tenía intención de regresar a mi ciudad) Caminé lentamente por esos pasillos junto a la playa. Pero mi mente seguía nublada al igual que mis oídos ni siquiera sentía las olas del mar, es mas ni siquiera me había dado cuenta de que mi amiga quien me había acompañado al médico aun estaba a mi lado, ella no paraba de llorar y yo solo pensaba en caminar. Ahí estaba, meditando, mascullando mi tristeza. así me encontré llorando, llorando sin consuelo, mientras escuchaba la voz de ella, dulce como un murmullo. Aún recuerdo mi llanto inconsolable y ¡qué vergüenza sentía al verterlo!. En ese momento hicieron eco todas mis tristezas acumuladas, toda la incomprensión que yo sentía que me atosigaba, toda mi soledad, toda mi angustia... y ella me escuchaba. Fue eterna nuestra charla, luego me puse de pie y le dije es hora de que regrese a mi ciudad. Me miro se acercó a mí, me regaló esa maravillosa sonrisa, que nunca podre olvidar. Aún hoy, entrecierro los ojos y la veo sonreír como en ese instante, como en todos los instantes. Tomó mi cara con el hueco de sus manos y muy suave, muy tierna, me dijo: - Ya no estás más solo, ahora tienes una hermana a tu lado. Dicho esto, me besó en la mejilla y nos fuimos al terminal de buses. Yo, quedé largo rato abrazándola y sin reaccionar... Bueno llegue a Calama el día 10 en la noche así pase, toda la noche en mi cuarto pensando en lo espantoso, lo tremendo, en todo lo que se venia, solo podía pensar en mi pequeña hija y algunas otras personas que también me querían mucho. Fue cuando decidí escribir quizás mi mejor pero más triste ultima historia

- “Hoy es martes 14, son las cinco de la mañana, y el maldito dolor no me deja dormir...”

- “Hoy es lunes 20, son las 8 de la noche y estoy acostado nunca antes me había acostado tan temprano...”

 Muchas veces a través de los años, mis poesías, mis escritos, resultaron premonitorios. Aún hoy, leyendo versos de hace tanto tiempo atrás, me estremezco por sus palabras, tan actuales y tan reales. Gilraen, una de las más dulces amigas que he tenido, se desesperaba por saber la causa de tanto llanto y cuando, al fin, me decidí a contárselo, me arrepentí y es que lo único que causa la noticia es tristeza La miré, llorando desconsoladamente. Me miró muy dulcemente, y me dijo: - juntos saldremos adelante Yo la escuchaba y aún no lograba entender por qué le había contado. No podía mirarla. ¡Qué dolor!, ¡qué rabia!. Me sentí muy mal y es que a ella le afecto mucho pero me había sacado un gran peso de encima, pues aún no le contaba a nadie más y mucho menos a mi familia y necesitaba que alguien lo supiera. Los días siguientes tuve que volver al trabajo, armarme de fuerza y valentía para no demostrar nada, para que mi vida pareciera normal. nuevamente tenia a Paola  a mi lado, aunque también fue igual de doloroso el haberle contado a ella, pero al menos me sirvió ya que ella siempre estuvo a mi lado, cada tarde al salir del trabajo me visitaba me acompañaba me alentaba, nos divertíamos cada tarde haciendo locuras, alegrándonos , riéndonos haciendo cosas que me hacían olvidar todo lo que había detrás, era increíble como su compañía era mi mejor medicina, ella siempre estuvo en las etapas más importantes de mi vida, desde la enfermedad de mi tía, hasta los momentos posteriores a mi separación, ella siempre me acompaño y apoyo incondicionalmente y era la única persona que tenía a mi lado, hasta que no sé por qué razones, se alejó por un mes, a esta etapa de mi vida la llamo Siendo Estúpido , fue ahí donde mis miedos, miedo a la soledad, miedo a que algo me pasara, miedo a morir quizás sin nadie a mi lado, me llevaron a cometer el mayor de mis errores de ese año, errores de los que aprendí, errores que ya no volveré a cometer para lo cual talle en mi corazón la frase “Enamórate cuando te sientas listo, no cuando te sientas solo “ La vida es como un viaje en autobús, algunos comienzan el viaje junto a ti, otros se montan a la mitad del camino, muchos se bajan antes de que llegues al final de tu viaje y muy pocos permanecen junto a ti hasta el final... Pero lo importante es que cada una de esas personas dejan algo en tu Corazón lo cual recordaras a lo largo de éste hermoso viaje de la vida... Disfruta el viaje no sabes cuando llegue tu parada” Bueno así paso el tiempo y se hicieron interminables los seis meses que restaban para terminar el tratamiento o esperar lo peor. En esos momentos me aleje de mi hija por que tenía miedo. Miedo a todo lo que había sembrado en mi mente y mi corazón no quería verla mas sufrir ni llorar por mi culpa, Hacia noviembre, me entregaron nuevos resultados. Dios mío, aún recuerdo ese momento... el doctor estaba hay entregándolos el vestido todo de blanco, como un dios del Olimpo. Comenzó a llamar por orden alfabético, uno por uno, a los pacientes Había llamado, por lo menos, seis antes de mí, así y todo, a pesar del tiempo que tuve para ir reponiéndome, no podía ponerme de pie al irse acercando mi nombre. Al fin lo logré, y me acerque al mesón, temblando. Recuerdo que no lo miré, y en cambio sentí todas las miradas de la clínica sobre mí, quemándome, lamentándose, horrorizándose. Pensé en echar a correr, pero en ese instante sentí la mano de ella, de mi gran amiga quien nunca me había abandonado estuvo siempre allí conmigo. Mi alejamiento fue una huida, y habrían de pasar muchos días hasta que volviese a caminar por las calles de mi ciudad. Sólo en ese instante, volví en mí y oí que estaba envuelto por el ulular de infinidad de sirenas y que iban y venían ambulancias, camiones y automóviles por doquier. Así, hora tras hora, día tras día, sin sentarme apenas, sin dormir. Y ahí descubrí que mi dolor, mi desesperación, debían desaparecer. Qué horrible era volver y encontrar camas vacías, biombos corridos, silencios, donde antes había llantos. ¡Cómo pasa la vida y qué sorpresas nos ofrece en cada vuelta de sus caminos impredecibles!... Muchas personas que estuvieron al principio se empezaron a alejar y otra vez estaba solo sufriendo mi enfermedad en silencio cada noche sin una señal, ni un nombre, ni un mensaje y sin embargo, ahí comencé a descubrir que así serían los días que seguían, porque quizás fui yo quien se alejó. Hasta que en Marzo encontré la felicidad y su nombre era Ángela y bueno esa etapa que siguio de mi vida la llame felicidad ya que fue todo tan bello pero tan de prisa que me preguntaba : ¿Había sucedido todo en realidad?. ¿No seria una jugarreta de mi fructífera imaginación?. ¿Había estado entre sus brazos?. ¿Me había besado?. ¡Dios mío!. No quise pensar mas, ¡nada más!. ¿ella... ella me quería?, ¿ella también había estado sufriendo?, ¿ella también me extrañaba?, no quise pensar más, ¡no quise! ¡no podía pensar más!. Y le escribí así: No has pronunciado palabra, y sin embargo me has dicho tanto, me miraste dulcemente, fijamente, un solo instante y ha bastado esa mirada para mi corazón amante. Con tus ojos tu me has dicho lo que no osabas decir, y a tus ojos yo les creo, ellos, no saben mentir. Distraídos nos mirábamos, sin ni siquiera mirarnos, mas en un preciso instante, enlazamos nuestros ojos tú a los míos, yo a los tuyos y soñamos... soñamos con un futuro, que jamás tal vez vendría y al mirarme en tus pupilas, yo soné que me querías. ¿Qué has pensado en ese instante, infinito y tan pequeño?, ¿qué pensamiento Divino, cruzó tu mente, mi dueña?, ¿qué misterio inexplicable atrajo nuestras miradas hasta causarnos rubor y no dejar decir nada?... Fue tan breve ese momento y empero, ha durado tanto, fueron tantos los secretos de que hablaron nuestros ojos, hasta se osaron decir, que nosotros nos amamos, y nosotros, nos turbamos brevemente, mas callamos, entrecerramos los ojos, por temor a decir mas y sin quererlo siquiera, sonreímos, suspiramos. No la llamé en esos días, tenía miedo y al mismo tiempo quería ordenar mis ideas. Y hui, desesperado. ¡Qué terrible confusión pasó por mi mente y mi corazón en los días subsiguientes!. La llamaba... sólo decía: Hola...   Y ella me contestaba: Hola... Y los segundos transcurrían, sin decirnos quizá nada, ninguna palabra. Estábamos ahí, el uno junto al otro en el teléfono, sin ni siquiera respirar, y en ese hola iba todo nuestro amor, todos los “te quiero”, todos los “te necesito”, “me haces falta” del mundo. ¡Y yo era inmensamente feliz!. ¿Lo era ella?... Pasaron los días nuevamente mi estado empezaba a empeorar, en mi trabajo notaban que algo sucedía, pero no preguntaba (quizá pensaban que eran riñas de novios, no se) y nuevamente estaba ahí, buscando la manera de alejarme porque no quería volver a dañar a alguien me faltarían palabras para consolarla, palabras que aún no conocía, porque aún no conocía la vida. Hoy podría haberle gritado que me alcanzaba con esos pequeños instantes que estaba a su lado, que era feliz con solo escuchar su voz, que era feliz conque el nuestro fuese un amor prohibido, y que con orgullo lo gritaría a los cuatro vientos. Pero decidí contarle también a ella por el amor que le tengo ya que no debían existir secretos entre nosotros, pero cuando se lo dije y escuche su llanto creí que el cielo y la tierra se entremezclaban, el piso se hundía debajo de mis pies, mi cuerpo se tambaleaba, veía todo nublado. Sentía náuseas. Me sentí morir, ¿Cómo fui capaz de contárselo a ella?, ¿podre borrar su mente? Yo creí que ya tocaba las llamas del infierno, y pensé que si la muerte era tan terrible como decían, nunca podría acercarse al horror de ese momento.
  A pasado ya mucho tiempo de esta lucha y muchas cosas buenas me han pasado, al fin esta historia llegara a su final;  hoy es 07 de Junio de 2013 ya casi 2 años Dios Mío ¡¡¡¡ cómo pasa el tiempo al final todo saldrá bien, y si no sale bien, es que no es el final.
  Debo reconocer que de nuevo el miedo a irrumpido en mi interior, una vez más he revivido aquel horrible momento con el mismo sentimiento que notas cuando ves una película de terror. Esta vez de una manera menos intensa pero que no desaparece del todo, dejando en mí, la sensación de que ya no estoy seguro. Río en lugar de llorar por no mostrar en público lo cobarde que me siento ahora mismo. Cobarde e inseguro son los adjetivos que mejor me definen en este momento. No poder olvidarlo, sacarlo de mi mente, mirar continuamente hacia atrás pensando que ahí estará, para hacerme daño una vez más. Es una paranoia que me persigue y no me deja en paz. Desaparece por favor, no puedo más con esta angustia. Algo me dice que tire para delante, que sea fuerte, que tenga valor, que le plante cara, y yo... 
   Yo solo siento que no puedo seguir llamando pidiendo socorro, porque habrá un día en el que ya no venga nadie, ni puedo plantarle cara porque mi miedo bloquea cada parte de mi cuerpo y acelera mi corazón. No puedo pasar de largo y disimular no verlo, porque sé que está ahí. Simplemente, no puedo, así que desaparece ya por favor.
   Pero bueno que eso no me afecte ya que en estos 2 Años, He crecido, madurado, y cambiado. Mis prioridades ya no son las mismas que las que tenía hace dos años y las cosas que me afectaban también han cambiado. Durante todo el camino, he aprendido a valorar más algunas cosas y un poco menos muchas otras.

  He aprendido que no hay nada eterno, que todo se acaba. Que todo tiene un final y que nada podrá impedirlo.
  Dicen que mueres dos veces, una cuando tu corazón deja de latir y otra cuando la última persona que te recordaba, te olvida. Que hay recuerdos que se clavan y otros que simplemente se olvidan. Pero también he aprendido que los mejores momentos no se planean, se improvisan.
 Aprendes a vivir la vida al día, sin planes, sin ruidos. Tratas de huir constantemente de la rutina, de olvidar tus responsabilidades, pero tampoco puedes...
 ya no soy un niño que cuando cometía un error tenia a los adultos para arreglarlo. Asumo mis errores y mis aciertos, mis derrotas y mis victorias y aprendo de ellas, aprendo de todo. 
Aprendí que la vida es una lección constante y que cada golpe, será una futura victoria. Hay muchos tipos de personas, están los que llevan amuletos, los que hacen promesas o incluso apuestas. Los que imploran mirando al cielo esperando un milagro y los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas, convencidos de que la vida misma, es un desafío. Sufren pero no se quejan porque saben que el dolor se pasa, las lágrimas acaban y el cansancio se termina, pero hay algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haber logrado alcanzar tu meta.

 No todas las heridas son superficiales. La mayoría de las heridas son más profundas de lo que podemos imaginar. No puedes verlas con la vista. Y luego están las heridas que nos cogen por sorpresa. El truco de cualquier tipo de herida o enfermedad es buscar a fondo y encontrar el verdadero origen del daño. Y una vez que lo has encontrado… intenta a más no poder curar ese golpe El dolor solo hay que aguantarlo, esperar a que se vaya por si solo y a que la herida que lo ha causado cicatrice, no hay soluciones ni respuestas sencillas, solo hay que respirar hondo y esperar a que se calme.
  La verdad es que a todo el mundo le gusta pensar que puede ser fuerte. Pero ser fuerte no solamente se trata de ser duro. Se trata de asimilarlo. A veces tienes que darte a ti mismo permiso para no ser fuerte por una vez. No tienes que ser duro cada minuto de cada día. Está bien bajar la guardia. De hecho, hay momentos en los que es lo mejor que podrás hacer. Siempre que escojas tus momentos con la cabeza

Puede que no tengamos que ser felices, puede que la gratitud no tenga nada que ver con la alegría, puede que ser agradecido signifique estar contento con lo que tienes, apreciar las victorias, admirar la lucha que implica seguir viviendo. Quizás estamos agradecidos por lo que nos resulta familiar y puede que por las cosas que no sabremos nunca. Al final del día el simple hecho de tener el valor de no derrumbarnos, es suficiente motivo para celebrarlo


lunes, 28 de mayo de 2012

¿Quién se atreve hacerte sufrir de esa manera?

Quiero dormir contigo sin la urgencia del deseo, velar tu sueño y decirte lo mucho que te amo sin que me oigas, acariciarte entera sin ni siquiera rozarte, llevarte a los paraísos de mi imaginación en donde habitas sin saberlo. Saborear la suavidad de tu ternura y besar esas manos cansadas de tanto darme vida.

Quiero mirar ese cuerpo, casi de terciopelo, que tantas veces gozo y que otras veces arropa mis ásperos humores y mis días de tristeza.

Quiero acunarme en ti, en tus cálidos y solidarios brazos, que nunca niegan su caridad a éste herido, tan comprensivos, que a veces hacen daño.

Me detendré en ti un momento, aunque quisiera que el aire fuera eterno, quiero tener tiempo de verdad para mirar sin verte y verte sin mirarte.

Deseo conocer ese espacio de ti que no conozco y que es un territorio prohibido a mi esperanza, no puedo entrar en él, y vivir contigo esa aventura tan inmensa que en sueños me hace reír (¡Qué celos de los que te arrancan esa sonrisa!) Y otras gemir de miedo (¿Quién se atreve hacerte sufrir de esa manera?).

Quiero ver tu rostro cuando no lo diriges, oler el perfume que envuelve tu abandono...

¡Cómo es posible que digas que te ignoro, cuando mi profesión es ya casi querer!

Quiero aplaudir tus desvelos, sin que notes lo mucho que te quiero ¿Qué sería de mí si no lo supieras?

Quiero, por fin, amanecer contigo, tranquilo y confiado.

Y decir que éste también soy yo…

Y así también Te Amo

miércoles, 23 de mayo de 2012

Ya no puedo Seguir.

Ya no quiero seguir
mas adelante,
mejor termino aquí
mis ilusiones,
mi camino se acorta
irreventemente,
y mi tiempo se agota
así sencillamente.

Sigue tú hacia adelante
sin temores,
no detengas tú paso
no vaciles,
tú camino es más largo
mas factible,
aunque el tiempo no sea
impredecible.

Yo me quedo hasta aquí
en esta orilla,
prefiero no seguir
aunque lo quiera,
tú sigue navegando
a la otra orilla,
es mejor que te vayas
aunque duela.

En El Columpio de La Casa de Papá

-¿Que te pasa ?
- No sé como decírtelo...
- Intenta explicarmelo.
- Es difícil, pero a ver,siéntate en el columpio,hazme caso,solo así lo entenderás...
- Ya estoy en el columpio,¿Ahora que?
- Comienza a columpiarte,una vez que agarres impulso, cierra los ojos.¿Notas esas cosquillas en el estomago? A mí no me hace falta columpiarme para sentirlas,las tengo cada vez que te veo,cada vez que me hablas, cada vez que escucho tu nombre...
-¿de verdad? no sé que decir...
- No importa, todavia no termino..¡No abras los ojos,sigue tomando impulso!Ahora,Suelta una mano..
- ¿Que? ¿ quieres que me mate?
- Hazme caso,confía en mi,Suelta una mano..¿Has visto que sensación? Parece que te vas a caer,se te corta el aire y se te acelera el corazón.Eso me pasa cada vez que te separas de mi,cada vez que te siento distante.
- Pero...
- No digas nada, no abras los ojos déjame impulsarte,y solo abre los ojos cada vez que estés arriba, y mira al cielo ¿dale?
- ¿Y esto? ¿Cual es esta sensación?
- Solo contigo siento que toco el cielo,siento que vuelo, me siento a tres metros sobre el cielo,
- ¿Tanto me quieres?
- Tanto, tanto, taaaanto que nunca nunca te dejaría

Siempre Estuve

No.
No fue ese el día en que te conocí.
No fue esa la primera vez que me vi en tus ojos.
No fue tampoco la primera vez que escuché esa voz
que tantas veces soñé me susurraba palabras de amor.
Cierto es que nunca antes habiamos estado así, tan cerca, mirándonos, reconociéndo cada rincón, cada gesto, cada mirada tantas veces esperada.
Pero yo siempre estuve contigo.
Desde lejos. ¡Desde muy lejos!
Soñándote, esperándote, sintiendote cada vez más cerca, pero tan lejana a la vez.
Aún así, yo insisto: ese primer día no te conocí. Solo te encontré.