Entre en viento, tan seco,
se escucha un eco,
desde lejos resuena una
melodía dulce de cuna,
que se viste de una profunda
tristeza melancólica, que inunda
un latir muy que se hace lento,
y luego rápido y violento,
y que al final deja de latir
y un lirio en mi patio deja de existir.
Se ha ido entre la absurdidad,
de las fiestas de navidad.
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