Hoy, como ayer, como todas las noches desde que entraste a mi vida, mi mente se impregna de ti.
Que personaje tan particular, puede captar toda la atención de una persona, pone en duda sus sentimientos, le hace confundir la realidad, lo lleva a un estado casi hipnótico.
De pronto regreso a la normalidad, lo tomo firmemente del brazo y le pregunto:
-¿Qué pretende de mi señor Amor?
Este, irónicamente se sonríe, baja la mirada y lentamente se aleja, sin emitir sonido alguno.
-Señor Amor, no se valla, contésteme!!!
¿Por qué me hace sufrir?
¿Qué tengo que hacer para que ella me quiera?
De repente, se detiene y rompe el silencio.
-No te haz dado cuenta aun, no haz descifrado mis mensajes, las señales que te he dejado. Háblale con el corazón, entrégale tu amor, confía en ella, escucha sus palabras. Más no puedo hacer por ti…
Termino de decir esas palabras y se desvaneció en la oscuridad.
Gracias por contestar…
¿Qué sentido tiene querer?
¿Por qué significas tanto para mí?
Esos sentimientos que tejes dentro de mi cabeza, no me dejan escapar.
¡Que ignorante es el amor, o… que ignorante es aquel que ama sin medida, ni control.¡
Te regalo un adiós, te deseo lo mejor, te dejo un beso junto al corazón.
Porque un te quiero no me alcanza, un te amo, es mejor…
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