No me había anoticiado
pero allí estabas tu.
Lucías como
un tierno vendaval
sola y descolgada
de toda realidad.
No puedo afirmar que me esperabas
mas cuando te miraba a los ojos
se reflejaba mi espíritu.
Entrecruzamos secretos
sin los escrúpulos de la sociedad
mezclando rencores y afectos
sin ninguna promesa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario