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viernes, 20 de enero de 2012

Amor Entre Dioses Gilraen y Hércules Parte VI

Gilraen se encuentra en un mundo totalmente diferente al que conocía, muchas cosas y todo ese bullicio para ella eran inexplicables.
mientras caminaba por ese extraño mundo encontró una larga fila en la cual la hilera rebasaba la esquina, llegando incluso a la mitad de la cuadra siguiente. Era una fila gruesa y desordenada, dividida en pequeños grupos de personas que fueron entablando una amistad de ocasión y lamento mientras el tiempo transcurría y la espera. El primero de la fila había llegado antes del amanecer. Eso comentaban.
Se ubicó cerca de una vidriera con ropa de mujer, muy extraña ropa por cierto, y parada allí, entre el vocerío y los distintos aromas de perfume, reflexionó sobre su soledad.

La fila avanzaba durante un puñado de segundos, después se detenía largos minutos. El sol se ocultaba entre edificios de once o doce pisos. El viento permanecía calmo, la humedad era una mugre en la piel.
Gilraen aprovechó a sacarse modificar su vestimenta, aunque algo arrugada, estaba más acorde con la vestimenta de los demás. Demoró unos minutos en calcular a ojo la cantidad de personas en busca de un lugar donde dormir. Luego suspiró, derrotada ante lo evidente. Conseguir un cupo era como participar de una lotería, demasiados participantes para pocos premios, pensó.
Después de casi cuatro horas, Gilraen continuaba sin hallar una posición mínimamente soportable. Se apoyaba en la pared o daba unos pasos cortos sobre sí misma. Cruzaba los brazos. Alternaba el peso del cuerpo en un pie y luego en el otro. Llegó a descansar en cuclillas. Hasta pensó en sentarse en la vereda, pero los rictus de seriedad de la mayoría de los candidatos la cohibieron.
Hubo un movimiento serpenteante, pero Gilraen apenas pudo avanzar pocos pasos. En ese momento la imagen de su Hércules le asaltó el recuerdo. Habían pasado casi seis horas. Más de diez personas claudicaron a la espera, pero Gilraen aún era un número más, un número ínfimo y desprolijo entre aquel gentío. Sintió una oleada de hambre en la panza. Pensó en irse. Claudicar. El sol, pequeño entre los edificios, comenzaba a marchitarle la frente como la gota de una tortura china.
Se distrajo unos minutos revisando el entorno. Era la cuarta o quinta vez que lo hacia todo era tan extraño y pensaba como podían existir ahora cosas tan elaboradas con esmero, detalle y creatividad de pronto la puerta se abrió y un morocho alto y rapado ordenó que pasaran cuatro. Solamente cuatro, vociferó.
Gilraen ingresó junto a dos muchachas que hasta último momento estuvieron preocupadas ´por su apariencia, y una treintañera que pese a la mancha de sangre de su pollera seguía luciendo elegante. Subieron una escalera. En una sala en penumbras, les indicaron que tomaran asiento alrededor de la mesa redonda.
En ese momento algunas imágenes aparecieron en su mente era el olimpo y la mesa de los dioses, lentamente a su mente vinieron recuerdos vanos pero recuerdos al fin y al cabo.
Hubo otra espera. Media hora. En esos minutos la rubia ofreció chicles Bigtime de menta, pero nadie aceptó; mientras ella mantenía la vista fija en un punto de la mesa.
El silencio al principio resultaba natural, luego comenzó a ser molesto. Finalmente, el de rostro con granos, dijo que seguramente los estaban filmando, o mirando a través del espejo que cubría la pared lateral. O ambas cosas. Apareció una mujer con rasgos de americana y lentes colgando del cuello. Tendría unos cincuenta años y era atractiva. Saludó en inglés.
Gilraen seguía sin poder entender nada, en ese instante vio un cuadro en aquella habitación la mujer reflejada en el era idéntica a ella, hasta los demás ocupante de aquella habitación lo notaron y en su mente ella pensó :

Mientras todo a mi alrededor se pudre de tanto odio, yo, me encuentro en un mundo totalmente diferente... los problemas estan, si... pero no implican amargura si tu mano esta posada sobre la mia, si tus labios despiden palabras de aliento... pero como todo mundo siempre tiene sus dias lluviosos, y son aquellos en los que no estas o tu cercania, esa cercania que tanto quiero se evapora... ¿porque?, no lo entiendo... pero aunque viva muchos dias de lluvia se que al final, despues de una larga tormente seguire de pie en mi mundo, y tu mi Hércules seras el sol que me ilumine....

en ese instante la mujer interrumpe su pensar diciéndole : te tenemos un lugar para esta noche...

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